jueves, 16 de febrero de 2017

¡Cómo que una cascada de suertes!



¡Cómo que una cascada de suertes!
Cómo, que si viniendo de más allá del tiempo
guardase la memoria apasionada del fuego que le diera vida,
esta dureza -casi absoluta-
refleja un haz de suaves luminiscencias
que se irisan al reflectar la luz.
Rayo indestructible, aro solar,
símbolo de viva exaltación -nadie se te resiste-
solo puede anularte otra luz de distinta especie.

Y no existe mejor aliado para representar la fuerza de la pasión
que el signo invisible del sentimiento único y compartido.

Como una cascada de estrellas… es el rostro del amor.

No me regales diamantes,
solo quiero tu sonrisa.
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© MAR – Febrero17