martes, 9 de junio de 2009

CANCIÓN PARA LA ÚLTIMA SINGLADURA







Nada tendremos ya que sea tuyo:

mi voz y tu silencio es lo que queda

y tus poemas bellos

y el deleite de la memoria rescatada,

nostalgia de tu presencia de otra vida.

Hoy vuelvo a hablar de ti y contigo.

Yo aquí y tú ahí,

cada una en un lado del abismo imaginario,

las dos distintas pero iguales,

las dos madres y abuelas soñadoras.

Y te traigo en el hueco de mi mano

trocitos de tus versos que me dejan pensativa

con vistas al final de tu horizonte...

y vengo a pedirte el calor que me falta

en esta desnudez de junio.

Vengo a darte las gracias

por las confidencias y por los secretos

que pocas y muchos fueron.

Gracias por las realidades

y también por las utopías.

Ahora sé que me miras desde ese lado

y te entrego la voz que te nombra,

“Indah – Blanca”

nombre con nombre

que de enigmática forma coexisten.

Yo no tengo tu voz

pero sé del acento que responde

y me llama

y me dice tu nombre

“mi niña Blanca” “guajina”

mientras en los tejados sopla el viento

y se agitan todas las veletas.

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©MAR – 9 Junio 2009

3 comentarios:

Narci dijo...

Preciosos tus homanjes a Indah, Allí donde esté seguro que sonríe y hasta te pregunta, "...pero ¿qué recorcholis (o algo parecido) significa tal cosita?"

Sabes Mar, a veces es difícil imaginar la muerte de alguien a quien solo has conocido de forma virtual, quizá porque nunca has tenido su timbre, su piel..., o quizá porque en este medio asistimos a muchas muertes cada día, son muchos quienes pasan por nuestras vidas y luego desaparecen sin dejar rastro, y me pregunto, ¿qué muertes hay que llorar en realidad, las de quienes, aun ya fallecidos, seguirán estando entre nosotros, en nuestros recuerdos, en nuestros blogs, o las de aquellos que desaparecieron y jamás recordamos, aunque nos recuerden?

Mar dijo...

Es una reflexión que yo no me había planteado pero es cierto. En todos estos años cuántos han ido y venido, a unos se les hecha de menos a otros no tanto.
No te voy a negar que yo a indah la tengo un cariño especial pero hay muchas personas a las que aprecio aún sin conocerlas.
¡Cosas de internet y de corazón de abuela!

Un beso Narci.

Anónimo dijo...

Sigue azotando el viento de su palabra....y siguen las veletas dando vueltas.

preciosos versos...Olimpia.